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La “crisis” de los cuarenta, la llegada al 4to piso

la crisis de los cuarenta

Me niego rotundamente a creer que mi vida terminó al cumplir cuarenta años, a creer que empezaré a enfermarme solo porque ya me toca, a vivir en la apatía porque, total, ya no me queda tiempo para hacer nada.
Así que, después de cinco larguísimos años (o eso me ha parecido a mí) acepto que llegué a una etapa más y no a una etapa menos; y me dispongo a vivirla intensamente y a echarle todos los huevos para ser todo lo feliz que merezco ser.