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Generación «X» en el 4to Piso, la combinación perfecta

La Generación «X», vaya término, pero ¿qué es?

Ya sé que te he dicho (y lo repetiré siempre) que, tanto Gabriela como yo, no somos de etiquetas, nos chocan los conceptos preestablecidos y tener que atenernos a los que nos toca o a lo que se dice que nos toca, según la edad, el género, la situación, etc.

Pero, para poner un poco de orden de ideas y de contexto, necesito irme a estos términos para tratar de explicar al máximo mi punto de porqué creo que la generación «X» y el 4to Piso es la combinación perfecta.

¿Qué es la Generación “X”?

Bueno pues somos esos seres humanos que se nos ocurrió nacer entre 1969 y  1980, así que nos encontramos en el medio de la nada o del todo, según el cristal con el que se mire.

Para los chicos de hoy en día (conocidos como “milenials”) somos los que no tuvimos, vivimos ni hicimos nada;  pobrecitos de nosotros que no supimos lo que es vivir como viven ellos ahora.

No entienden cómo sobrevivimos sin todo lo que ellos tienen desde nacimiento.

La verdad es que somos una generación muy chingona…

Nacimos de una generación que empezaba a querer rebelarse de muchas cosas, pero que no contaban con los medios o las ganas, (a saber) para hacerlo; así que nos heredaron ideas o nos metieron ciertas creencias con el fin de que nosotros lográramos hacer lo que ellos no pudieron.

Así nos encontramos con:

  • Papás que se tuvieron que conformar con trabajar en los negocios familiares o que se dedicaron a lo que toda su familia se dedicó por años, pidiéndole a sus hijos que estudiaran y se dedicaran a lo que quisieran.
  • Mamás que se tuvieron que  conformar con formar familias, casarse y tener hijos porque eso era lo correcto; diciéndole a sus hijas que estudiaran una carrera y que no se dejaran mangonear por los hombres, que no aguantaran nada.
  • Vivimos investigando para tareas y leyendo libros por gusto en las bibliotecas. Sabíamos perfectamente lo que era una ficha bibliográfica porque era la manera de encontrar los libros. Los pedíamos prestados y nos tocaba pagar multa si los devolvías fuera de tiempo. De ahí pasamos a los libros electrónicos, leemos en Kindle e investigamos en San Google todo lo que queramos saber.
  • Tuvimos la fortuna de escuchar música en discos de vinilo, casettes, pasamos a los CD´s y las USB. Sabemos lo que es un walkman, un discman, un ipod, etc.; y también usamos Spotify.
  • Sabemos lo que es Beta, VHS, DVD, Blueray y todos esos términos raros que sólo se refieren a cómo ver una peli en casa; ahora usamos Netflix, Amazon Prime o cualquiera de esas plataformas.
  • Los trabajos de clase se hacían a mano o a máquina de escribir, empezamos con máquinas mecánicas, de esas que un error implicaba repetir toda la página. A veces, se descomponía y te tocaba regresar la cinta con tu mano para el otro lado para seguir trabajando; si querías escribir muy rápido las teclas se pegaban y tenías que despegarlas quedándote los dedos llenos de tinta. Ojalá no se te ocurriera tocar la hoja porque implicaría repetir.
  • Si tenías suerte, pasabas a la máquina de escribir eléctrica, esa ya tenía corrector; y las sangrías ya se podían poner automáticamente, bueno, tenía tecla de “enter”.
  • Crecimos junto a la tecnología y tenemos la capacidad de dominarla.
  • Conocimos la T.V. blanco y negro, Pacman; amamos el rock and roll, en sí, toda la música ochentera, la amistad duradera y los valores que aprendimos de niños.
  • Pasamos de los juegos de mesa a las consolas de juegos, conocimos Atari, Nintendo, PlayStation y todas esas cosas en sus ondas “vintage”.
  • Los celulares eran tremendos ladrillos y no sólo por su forma sino por su peso, tenías que sacar la antenita para que tuviera mejor recepción. Conocimos todas las versiones de teléfonos celulares, hasta que llegamos a los “teléfonos inteligentes”.
  • Fuimos los primeros en conocer el término “familias disfuncionales” y en conocer al psicólogo.
  • Cuestionamos la autoridad e imponemos nuestras propias reglas; tenemos la necesidad de competir, de aprovechar cada oportunidad que aparezca.

En fin, dirían los chicos de ahora, pasamos de lo antiguo a lo moderno en cuestión de años y lo hicimos sin tanto pancho y sin tanta queja.

Tuvimos que vivir muchos cambios, lo genial es que somos la generación que provocó esos cambios.

Cuando se refieren a la generación «X» como antigua o aburrida, de verdad que no los entiendo. Todo lo que la juventud de hoy tiene es, en gran medida, gracias a esa generación.

La generación del cambio.

Ahora imagina todos esos cambios mientras vas creciendo, madurando, formando tu familia o cumpliendo tus “supuestos” sueños y lo mezclas con el ritmo de vida que se vive hoy en día; con ese ritmo acelerado con que viven las siguientes generaciones a la nuestra y, además, le sumas que entras en la “crisis de los 40”.

Así es, un caos.

En sí, ya lo hemos hablado antes, la crisis de los 40 nos afecta a todos por igual, es un momento en la vida en que nuestro cerebro decide que llegó el momento de frenar un poco y tomar las riendas de nuestras vidas para, ahora sí, hacer y ser lo que queramos de verdad.

Sumado a todo lo que hemos tenido que vivir, esta “crisis” puede volverse más fuerte todavía.

Lo cierto es que esta combinación que se da de formar parte de la generación “X” y el 4to Piso nos ha hecho ser mujeres muy diferentes del resto.

Somos esta generación de mujeres que no estamos dispuestas a aceptar lo establecido, ya sea por reglas o por creencias.

Queremos hacer lo que de verdad nos apasiona, nos ilusiona y nos llena de ganas de vivir y disfrutar la vida.

Ya no queremos que nos limiten porque somos mujeres, porque tenemos 40, 50 0 60 años o si tenemos hijos.

No nos asustan los retos, las dificultades y, sobre todo, ya no nos dejamos llevar por el qué dirán.

Ahora, te digo algo, dejemos de decir que los 40´s son los nuevos 20; o que somos la generación «X».

No son los nuevos 20 ni somos una «X», son nuestros 40, 50, 60… y los vamos a vivir con todo.

firma Rocio Casas

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