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Detrás de una infidelidad, ¿cuál es la verdad?

Esa es la verdadera cuestión, ¿cuál es la verdad detrás de una infidelidad?

Es difícil decir esto, primero porque depende de la situación y segundo porque depende de la persona afectada.

Pero no me dejarás mentir; y estoy segura que todas las mujeres que hemos pasado por una infidelidad, da igual la «magnitud» de esta, pasamos por los mismos estados; en mayor o menor medida o en diferente orden.

El dolor

Esta es la parte más jodida… aceptar que alguien que amas profundamente es capaz de hacerte daño sin pensar en las consecuencias. Y no me refiero a las consecuencias de tu enojo o de terminar la relación, sino al dolor que le causa a la persona que, supuestamente más ama.

¿Cómo le puede pasar por la cabeza a una persona que nos ama lastimarnos así?

El enojo

Obvio que lo queremos matar, golpear, arrastrar por toda la calle hasta dejarlo despellejado para que sienta un poquito del dolor que nosotras sentimos.

Y no olvidemos a la tercera en discordia, le queremos sacar los ojos y arrancarle la cabellera; además de gritarle todo lo que sentimos en ese momento respecto a ella y a él.

La vergüenza y la burla

No sé porqué y todavía no logro comprenderlo, pero parece que fuera una tremenda cagadera o ridiculez el hecho de que nos pongan los cuernos. La gente juzga y critica sin tener la más remota idea de lo que pasó realmente, pero tienen una tendencia a hacernos sentir que cometimos un gran pecado por «dejarnos» pintar el cuerno o como si fuera muy gracioso.

Comentarios tipo, «uy, tú que te creías tan segura», «tan felices que parecían», «quién te viera, resulta que no eran tan felices», y un largo etcétera…

La culpa detrás de una infidelidad

Para mí, esta es la peor de todas… el enojo y el dolor son válidos y tienen su porqué; pero ¿la culpa?

O sea, por encima de haber sido engañadas y de habernos faltado al respeto de todas las formas posibles, todavía nos sentimos culpables.

Lo justificamos al muy…

Echándonos la culpa, que si no lo atendíamos, que si no le dábamos sexo, que lo teníamos muy descuidado, que si los niños, la casa… ¡la manga del muerto!

¿Es en serio? ¿Esa es la verdad detrás de una infidelidad?

Es decir, los hombres nos ponen los cuernos (y entiendo que también hay mujeres que los ponen, pero esa es otra historia) porque no les damos algo y nosotras se los compramos.

Si no están a gusto, que le lleguen… tan fácil como mandarnos a la fregada, pero cuál es la necesidad de lastimarnos estando con dos (o más) a la vez.

¿Y por encima nos sentimos mal?

La verdad que yo veo detrás de una infidelidad

Para mí, el dolor y el enojo me parecen emociones súper válidas y creo que es lo primero que deberíamos sentir y dejar salir hasta que ya no nos queden más lágrimas ni más gritos y puñetazos (a la almohada o punching bag por supuesto:)).

Y después de todo eso, tener el valor de afrontar lo que se nos está presentando y entender que esa es la manera en que la vida nos está diciendo que esa persona no merece estar a nuestro lado.

Quizás hubo más muestras de que no era la gran persona que merecemos, pero no habíamos prestado atención.

Tal vez, hubiéramos seguido ahí aguantando otras cosas y nos faltaba el valor o la decisión de deshacernos de él y lo más fácil (aunque doloroso) fue ponerlo en una situación en la que no nos quedara más remedio que mandarlo a paseo.

Los maestros que nos enseñan las lecciones más importantes en la vida, aparecen de formas que ni siquiera nos imaginamos y quizás esta lección nos sirva para definir mejor qué tipo de personas queremos en nuestro entorno y a ser lo suficientemente valientes para tomar decisiones sin necesidad de pasar por el dolor y el sufrimiento.

A mí (que yo sepa), me pusieron el cuerno sólo una vez y éramos novios… pasé por todo lo que te cuento aquí, pero hoy estoy convencida de que fue lo mejor que me pudo pasar; si él no hubiera hecho eso, yo nunca hubiera terminado mi relación con él, a pesar de ya no estar a gusto por otras razones.

Por último, sólo quiero decirte que JAMÁS te compares con la «otra», no tiene sentido… ella no es mejor que tú, ni tú eres mejor que ella. Cada una es quien y cómo es y las pondrá en su verdadero lugar.

Siéntete feliz de ser quien eres y da gracias porque te quitaron de encima a alguien que era mucho menos de lo que tú mereces.

firma Rocio Casas

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