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No me gusta la palabra productividad, me conflictúa

Productividad: ¡No te hagas pendeja y haz un chorro de cosas!!

No me gusta la palabra productividad.

Dime si no: es un concepto que nos persigue los últimos años que les ha dado por sacar palabras para manipular la mente de los demás y vender más.

Yo no creo en la productividad sea un concepto del cual me tengo que agarrarme para saber que hago muchas o pocas cosas.

Mucho tiempo estuve jugando yo misma con ese concepto, entre ser productiva, tener un día con resultados productivos y a su vez tener un negocio productivo.

Pues ¡pura madre! Lo único que logre es hacerme una máquina de tonterías y de insatisfacciones por querer llegar a otro nivel, ¿pues cuál otro pinche nivel? Pues quién sabe tú… pero así era el rollo.

El concepto productividad acabo con mi creatividad

Vuelvo y repito, esto lo platico desde mi barrera, instalada en mi propia realidad, habrá personas que la palabra “productividad” hasta les genere dinero.

Y habemos otras que nos genera estrés, y eso es tan valido como lo otro.

Cuando yo escucho “Tienes que ser más productiva para que tu negocio salga adelante” no sé porque, pero tengo o tenía dos reacciones:

Reacción 1: Busco en madriza una agenda, la más grande que pueda encontrar, y empiezo a apuntar deberes con horario y todo, tratando de combinar mi negocio con mis hijas.

Saturo la agenda tipo conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas corriendo porque ya llego la hora.

Y deja de eso… te planifico mi productividad de un mes, o sea no me ando con pequeñeces no, me chingo un mes de actividades.

Junto con esa agenda tengo una libreta donde voy desglosando todas las actividades, porque claro, como voy a hacer la más chingona en productividad debo tener todo muy claro.

Y tomado en cuenta que mi cabeza es de lo más dispersa y que literal, te lo juro que literal a las dos horas se me olvida que demonios iba hacer con ese concepto que escribí que ya ni supe que pedo.

Porque claro mientras hago mi planeación productiva del mes estoy pensando en que material me falta para lo que estoy haciendo, se me viene a la mente los colores que quiero usar en el próximo bolso, y al mismo tiempo se me vino a la mente las imágenes nuevas cosas que quiero hacer.

Perooooo yo sigo en chinga planeando mi mes para ser más productiva.

La cosa es que al final del día de planeación para llegar al punto óptimo de productividad en mi pinche agenda no deje espacio para ir por mis hijas al colegio, para un momento milkyway o para hace pipi chinga….

(Si lo sé soy muy extremista y exagerada, lo sé, pero te juro que es real)

Reacción 2: Lloro, lloro y sigo llorando por horas por no entender con mi lógica lenta y llena de colores que me quieren decir cuando hablan de productividad.

O qué es exactamente de lo que hablan cuando dicen que siendo más productivos mi negocio va a ser más exitoso, si me la pasaba como estúpida desquiciada arranada en una silla frente a mi mesa de trabajo “produciendo cañón” subiendo todo a redes sociales, y la gente no se da cuenta de que tiene muchas horas productividad lo que estoy haciendo.

Porque mi red social no está siendo productivamente bien manejada.

Entonces entro en un estado de parálisis de la productividad en donde la única pendeja del mundo que no entiende que jodidos quiere decir productividad soy yo.

Y un día me levante y mande todo a la mierda…

Así tal cual.

Deje de tratar de hacer lo que los demás decían que era lo mejor incluso deje de hacer lo que yo misma pensé que era lo que tenía que hacer.

Fue cuando empecé a hacer lo que yo quería.

Mi negocio en línea se ha transformado depende con quién me he mimetizado, vas a pensar que soy una persona débil de mente…

Pero deja que te diga que no, lo que pasa es que yo no sabía nada de negocio on line y no es lo mismo en físico que en línea, nada que ver, ahora lo sé porque ya estuve en las dos situaciones.

Mi primer impulso es traer al internet mi experiencia laboral y no supe como modificarla, y al final terminé cambiando el concepto una y otra vez.

Tres o cuatro veces modifique todo, haciendo yo misma una ola de inconformidades y pesadeces que me hacían menos “productiva”

Pero cuando todo se fue a la mierda, agarre valor, deje de escuchar a expertos del emprendimiento, deje de seguir a personas “expertas”, deje de platicar lo que estaba haciendo, deje de ver redes sociales, me aislé totalmente.

Y solo me quedo yo, con mi yo.

Fue cuando observé mi realidad y me di la oportunidad de experimentar algo nuevo para mí, algo que de alguna forma siempre había querido hacer.

A mí el mundo de lo alternativo, lo diferente, lo rebelde, lo extraño, pero estéticamente perfecto siempre me ha llamado la atención, así que bueno me dije:

“No tienes nada que perder, igual y pega”, si me canso en el camino pues descanso al final no escuchare a nadie y hare mi propio método de productividad.

Así que me avente a hacer una línea de productos que hoy día lo tengo en proceso, voy paso a paso, haciendo cada uno de los productos con su tiempo y ritmo.

Saque mi colección nueva de bolsos con los cuales tiene un sentido muy personal cada uno de ellos, hasta el nombre de la colección me llega a lo más profundo.

Yo misma arme la imagen de la colección, los colores, el concepto, la historia detrás, las imágenes de las redes, y todo lo que quiero transmitir.

¿Fácil? No sé si ha sido fácil, fluido sí.

Ahora no lloro por likes o por seguidores porque los que tengo es gente que realmente le resuena lo que hago, y eso es mejor que 20, 000 seguidos muchos me gustas, pero nada de emoción.

Además de que soy plenamente consciente de que mi nicho de mercado está limitado a mujeres igual que yo, así que no somos muchas, pero somos destacables.

Así la productividad me dejo de dar miedo.

Yo no sé ni quiero saber si soy la más o menos productiva según los cánones establecidos por los expertos en emprendimiento, y la verdad ni me importa.

Lo que sí sé es que mi negocio, mis productos, mi parte laboral y creativa se mezclaron y resulto un cocktail que me gusta y lo disfruto mucho.

Obvio que me marco metas, me marco tiempos, programo mis publicaciones, trabajo en mi tienda on line, pero sobre todo hago lo que me sale de las tripas y eso sé que más temprano que tarde que me va a llenar de satisfacción y de paso la cartera de billetes.

En conclusión, a título personal

No creo ser la más productiva, pero si soy la más satisfecha con lo hace, y eso se refleja.

gabriela castelo

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