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Detrás de una infidelidad, ¿cuál es la verdad?

la verdad detrás de una infidelidad

Para mí, el dolor y el enojo me parecen emociones súper válidas y creo que es lo primero que deberíamos sentir y dejar salir hasta que ya no nos queden más lágrimas ni más gritos y puñetazos (a la almohada o punching bag por supuesto:)).
Y después de todo eso, tener el valor de afrontar lo que se nos está presentando y entender que esa es la manera en que la vida nos está diciendo que esa persona no merece estar a nuestro lado.

Y después de una infidelidad ¿qué sigue?

infidelidad

Pues yo no sé que sigue, eso depende de cada una de las situaciones, lo que si te puedo decir es que todo cambio debe de ser para algo, y creo que debemos de parovechar esos cambios. La vida se va transformando pues a lo mejor es momento de transformarnos.

Los cuernos y yo, ¿cómo me marcó la infidelidad?

la infidelidad los cuernos

La verdad es que los cuernos y yo no tenemos una buena relación, la infidelidad no es algo que me siente bien, me imagino que contigo pasa lo mismo.
Es perfectamente válido y respetable dejar de amar a alguien, lo que no se vale es lastimar. Si ya no se ama, se tienen los huevos de decirlo y se agarra al toro por los cuernos para terminar la relación, no los agarras para ponérselos a tu pareja.

Cómo descubrí la infidelidad

infidelidad

Estoy escribiendo esto tratando de ser lo más objetiva que puedo como parte de la estadística en la que si que me cargo unos cuernos tipo toro de lidia no quiero ser atacante con la situación, ni tampoco quiero ser dramática ni quitarle peso.
Tampoco estoy diciendo que es bueno o que es malo, lo único que voy a hacer es platicarte mi experiencia y como poco a poco estoy logrando sacarme ese peso.
Dicho esto, te dejo dos de los artículos que leí que en verdad me dieron mucha risa, pasé de lamentarme y sentirme culpable a dejar pasar, este es uno, y este es el otro.

La organización trabajando en casa a los 40+

la organización trabajando en casa

Todo un tema… y nos daría para muchos post y pláticas esto de la organización trabajando en casa a los 40+. Desde mi punto de vista, tiene muchas ventajas trabajar en casa, en apariencia, la principal, eres dueña de tu tiempo, bueno eso parece.

Este no es un post feminista más

feminista

El feminismo real ya no existe
El hecho de dejarte los pelos de piernas y los de las axilas no te hace feminista.
El hecho de no ponerte protección cuando reglas, tampoco es feminista.
El hecho de hablar mal de los hombres no te hace feminista.
El hecho de decir que defiendes tus derechos, no te hace feminista, la ley no hace distinción de sexos, lo hacemos nosotros humanos, homosapiens, te hace una persona justa.
El hecho de ser mamá soltera no te hace feminista.
Tampoco te hace feminista querer una vida mejor y trabajar por tu cuenta.
No te hace feminista tener que trabajar por que un hijo de puta se hace tonto en mantener a sus hijos.
No es feminismo el hecho de decir que la sociedad es un patriarcado fálico lleno de testosterona.
¡Por favor! Utilicemos bien las palabras, investiguemos los conceptos para poder abrir la boca y entonces si poder levantar la voz.

Si amas lo que haces, jamás trabajarás en la vida

Si amas lo que haces

Con respecto a mi trabajo, ya no me complico por tooooodo lo que se supone que tengo que hacer, hago lo que me da la gana cuando me da la gana. He descubierto que cuando intentas ser alguien que no eres nada funciona, en cambio, si te dejas ser, totalmente honesta, todo sale bien. He logrado publicar y «cumplir» más sin la presión de tener que hacerlo cuando he decidido no hacer lo que me digan que debo hacer; todo sale naturalmente si amas lo que haces.

¡Adiós al tinte! ¡Fuera máscaras!

adiós al tinte

Me he teñido el cabello desde los quince años, así que llevo la módica cantidad de treinta y un años con mi cabello de todos los colores y cortes que te puedas imaginar.
En todos estos años, no he permitido que se asomara ni el más mínimo rastro de mi cabello natural, así que no puedo decir si tengo muchas canas porque no tengo idea si las tengo; y peor aún, no sé siquiera de qué color es mi cabello.