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Ella es más joven que yo, y ya no me mueve de mi centro

Ella es más joven que yo…

Algo que ha rondado en mi cabeza durante más de un año.

Cuando me enteré de que el hombre con quien yo me iba a morir andaba con una mujer mucho, pero mucho más joven que yo, sentí que el fin del mundo había llegado.

Al punto en el que me perdí en una amargura de la que pensé que no iba a salir.

La verdad que esta cabrón que un día te dicen: Eres el amor de mi vida Babys… y al otro ves una foto muy acaramelado con otra mujer, es un golpe muy fuerte.

Por más que la gente me decía que él no valía la pena por hacerme esto, yo no quería darme cuenta.

Sentía que estaba dentro de un bucle, todo se repetía una y otra vez, la situación se volvía a presentar, una y otra vez.

Ella es más joven que yo

Lo más difícil de todo fue que a mí nadie me dijo nada, es decir, el susodicho de esta historia nunca me dijo nada de lo que estaba pasando, o más bien y siendo más directa nunca me dijo que andaba con alguien y estaba a punto de dejar a la familia que estábamos formando de lado.

Yo no tengo nada en contra de la juventud, es más estoy segura de que toda etapa tiene su encanto, y que para un hombre que estaba a punto de entrar a los cuarenta la idea de estar con una jovencita era tentadora. Y tal vez para ella también era tentador estar con un hombre que en teoría a esa edad son estables emocional y económicamente, cosa que a veces las apariencias engañan un poco.

No te voy a mentir, ha sido un camino difícil

Y más porque de un día para otro, literal, mi vida cambio en muchos sentidos, estaba entrando justo a los cuarenta y eso me hacía sentir vieja.

En ese entonces estábamos planeando cambiarnos de ciudad para estar los cuatro juntos, así que además de enfrentar la infidelidad, tuve que enfrentar un cambio de ciudad, pero ahora con un plan diferente.

El hecho de que ella es más joven que yo si me pego mucho, y más cuando él me dijo: amargada y fea, la verdad esas palabras me resuenan todos los días en mi cabeza, porque yo estaba en plena crisis, me pesaban mis cuarenta años.

Debes de saber que, no hecho culpas a nadie, ni a la inmadurez e incapacidad de conservar lo que quiere de mi ex, ni a la juventud de esta mujer, solo entrego responsabilidades.

Así es responsabilidades, yo asumo la responsabilidad de:

Estar lejos de él durante muchos años, de no ser lo suficiente melosa y enfadosa al punto de que él sepa que yo lo quería con todo lo que era en ese momento, asumo que muchas veces puse a mis hijas sobre él y no supe darle su lugar, asumo la responsabilidad de dejarme llevar por mis problemas y en lugar de compartir con él me trague todo y eso evito la buena comunicación entre él y yo.

Pero igual como asumo entrego:

Entrego a él su plena desconfianza, sus dudas y su delirio de persecución, entrego su inmadurez y su falta de perseverancia, entrego su mundo lleno de miedos y de complejos, y entrego el miedo de tener dos almas a quien guiar y a quien cuidar.

Y a ella también le entrego:

Su falta de sororidad, le entrego su falta de respeto hacia una familia ya formada, le entrego la deslealtad para otra mujer, le entrego su juventud, su falta de experiencia y su falta de madurez, le entrego al hombre con el que yo me iba a morir espero que lo cuide y lo sepa querer tal cual es.

Y ahora sí, el hecho de que ella es más joven que yo no me mueve de mi centro

Lo sé, está muy jodido, pero te lo digo desde lo más honesto de mi lado humano, lo entendí, lo asumí y lo acepté.

El camino fue duro

Y si no me hubiera topado con tantas mujeres que de alguna forma pasaron algo similar a lo que yo había pasado, seguiría pensando que era mi culpa.

Pero entendí que nunca fue mi culpa, aunque yo sé que él piensa, dice y lo cree, que yo tuve la culpa, y todas sabemos que el camino más fácil, y más para las personas que no les gusta asumir sus propias responsabilidades es echar la culpa al otro.

Hoy me siento muy bien, mis hijas están felices y se saben queridas, tienen salud y como dicen ellas, tienen una mamá muy jodona pero que siempre esta con ellas pase lo que pase.

Tengo a mi familia y a mis amigas que han estado conmigo en los momentos más horribles que he tenido que vivir.

Pero lo más importante es que me tengo a mí toda enterita para mí, tengo cada uno de mis pedazos juntos otra vez y tengo la plena confianza de que la juventud no es privilegio, solo es un estado y sería bueno saber cómo aprovecharlo, tengo mi universo, tengo mi vida entera para ser feliz y después de mucho dolor me tengo respeto a mí y a todas las mujeres del planeta.

Y si, ella es más joven que yo, pero no por eso es más que yo.

Lo que me queda de todo esto es por un lado la decepcionante actitud de algunas mujeres que andan por la vida pensando que a ellas no les va a pasar y se encaprichan con un cabrón sin importar que el tipo tiene combo, o sea no está solo, y abren sus alas y se lo tragan.

La falta de honestidad como género femenino que nos hacemos daño entre nosotras mismas y la falta de lealtad como seres humanos, ya no como hombre y mujer, si no como seres humanos que no sabemos cómo respetarnos.

Pero todo tiene un principio y un fin

Y el fin de mis pesares ya llegó, hoy soy una mujer nueva con ganas de vivir y de compartir con muchas mujeres mis experiencias para que sepan que el mundo no esta tan jodido es interesante vivirlo, y vivirlo bien.

Levanta la cabeza y ve en el espejo lo interesante que somos las mujeres en el cuarto piso, de verdad sepamos aprovechar eso, fíjate:

Tenemos experiencia, tenemos juventud madura, tenemos ganas, tenemos imaginación y sobre todo tenemos el conocimiento que nos dio la propia vida.

gabriela castelo

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