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Cómo descubrí la infidelidad

Si.   Esa infidelidad, la deslealtad, la falta de honestidad, la falta de valor, la falta de huevos… en pocas palabras la puesta de cuernos.

Antes de lanzarme a escribir esto pues me puse a investigar, no porque nunca me los hayan puesto, ¡claro que me pusieron los cuernos! Por eso te platico esto.

El caso es que para no abrir la boca de más y no lastimar susceptibilidades en cuanto al pensamiento de la infidelidad pues me leí un chorro de artículos.

En donde muestran estadísticas de varios países en donde en general las mujeres solemos ser más fieles que los hombres.

Eso no nos exime de que en algún momento ponerle los cuernos a alguien.

Quiero hacer una aclaración antes de todo esto:

Estoy tratando de ser lo más objetiva que puedo como parte de la estadística en la que si que me cargo unos cuernos tipo toro de lidia no quiero ser atacante con la situación, ni tampoco quiero ser dramática ni quitarle peso.

Tampoco estoy diciendo que es bueno o que es malo, lo único que voy a hacer es platicarte mi experiencia y como poco a poco estoy logrando sacarme ese peso.

Dicho esto, te dejo dos de los artículos que leí que en verdad me dieron mucha risa, pasé de lamentarme y sentirme culpable a dejar pasar, este es uno, y este es el otro.

Decir infiel es muy fuerte

Aclaro de nuevo, para mi si es muy fuerte pensar en la infidelidad, para mi es mucha falta de honestidad, pero no solo de tu pareja hacia ti, sino también de nosotras a nosotras.

Y te pongo en contexto para que vayas conmigo:

Cuando yo me entere o más bien la primera vez que sospeche que el papá de mis hijas me era infiel, mi primera reacción fue preguntar justo en ese mismo momento en donde sentí esa punzada en el estómago lo deje salir.

La reacción de mi ex fue un rotundo ¡no¡, como era de esperarse.

Pero yo no le creí porque ahora si que tenia los pelos de la burra de la mano (como decimos por acá) literal un mechón de pelo atorado en los botones de la chamarra.

Aún con los pelos en la mano, lo negó, contándome una historia tipo anime que la neta no me la trague, pero en ese momento me convenia tragármela.

Justo en ese instante mi alerta se detono y no apago hasta 9 años después que me separe a la fuerza no a la voluntad por la última puesta de cuernos.

Estuvimos juntos por 10 años, lo cual tiene mi biblioteca de choco aventuras llena, de todos los temas que te puedas imaginar.

Es por lo que me atrevo a venir aquí y a contarte como fue que yo lo lleve, no es que me sienta orgullosa, pero tampoco me da vergüenza.

Prefiero ser de las mujeres que lo acepta y lo supera a las que se tapan los ojos pensando con esa punzada en el estómago que las hace decir “yo no sé porque, pero me entero de cada puesta de cuernos” y el estómago se achicharra de mandarte señales.

Lo siento, es lo que hay.

Al grano, ¿Cómo lo lleve?

Pues al principio de la chingada, esa noche que le pregunte y que él lo negó, yo lo único que hacia era verlo, verlo a los ojos.

Normalmente cuando algo no me cuadra no digo nada, me quedo callada y solo observo, así que él sabia que no me la estaba tragando.

Me hice pendeja y lo dejé pasar.

A los días se fue a navegar como por un mes, y como era costumbre todos los días nos hablábamos y nos contábamos lo que habíamos hecho y como estaba la niña, aparentemente todo normal.

Después de ese incidente la primera señal que yo note fue que no se sacaba el celular del pantalón ni para bañarse, y en la noche lo ponía debajo de la almohada y lo tenía agarrado.

A mi nunca me dio por esculcarle el celular, la verdad no soy de esas mujeres psicópatas que andas espiando todo, la neta no.

Él trabajaba mucho y yo también así que tratábamos de no pelear cuando estábamos juntos, acabábamos de irnos a vivir juntos teníamos una bebé de meses así que todo tranquilo.

Pero yo no podía vivir con esa duda, se me olvidaba si, trataba de hacerme yo misma cocowash de que era verdad la historia que me conto, pues si.

Pero en mis adentros sabía que no. Que me había visto la cara de pendeja.

Además, esa alarma que tenía encendida siempre estaba en chinga sabes, así como sonando a todo volúmen.

Aquí comencé a serme infiel Yo a mi

Yo sabía que el bato me estaba pintaba pintando el cuerno, y además sabía con quién.

Las mujeres a veces somos muy intensas y la mujer con la que andaba se me hacía la aparecida muy seguido, hasta en el super me la encontraba.

Eso me hacia saber que mis sospechas eran reales, pero pensé que tal vez había sido un día de coraje, porque justo ese día que regreso con el mechón habíamos discutido muy fuerte, yo estaba muy mal y él también.

Así que a lo tonto trate de justificar el hecho pensando que yo había tenido la culpa.

En dos semanas pase por todas las etapas de la frustración, pase por negación, por culpabilidad, por enojo, por decepción y por la aceptación.

Al mismo tiempo que tenia que trabajar y cuidar a mi bebé, complicado el pedo la neta.

De alguna forma él sabía que si se iba por unos días cuando regresaba yo estaba más tranquila y como su trabajo se prestaba para eso, pues para él era más fácil desaparecer.

Aquí fue cuando empecé a serme infiel a mí, donde me dejé manipular por mi propio miedo y mis pensamientos pendejos de que yo no iba a poder sola con la niña y con el negocio, sin darme cuenta de que en realidad yo era la que llevaba sola mi casa, mi hija y mi negocio.

Yo no me quería separar, pensaba que porque si él estaba llegando a un momento bueno en su carrera militar y yo lo había impulsado y ayudado ¿Por qué lo iba a dejar?

Además, yo lo quería un montón, suspiraba cada vez que lo veía, todavía lograba esas mariposas en mi estómago cada vez que me llamaba, me encantaba su olor y como me hacía sentir segura.

Así que decidí hacerme la de la vista gorda y no volver a dudar de él.

De ahí en adelante nunca más estuve tranquila

Pasé de ser una mujer segua de si, en una loca psicópata que le marcaba a cada rato, que cuando llegaba de navegar ya lo estaba esperando en el muelle, que le hacía escándalo de todo y además me volví master en chantajes.

Todo para retenerlo, para que no se fuera, me volví insegura y desesperada.

Eso me lleno de ira, de coraje y de mucho dolor, me distraje de mis objetivos, ya no me concentraba tan fácil.

Fue una temporada muy difícil, hasta que empecé a no pensar, me relaje, volvía concentrarme, yo lo veía tan bien conmigo, estaba más tiempo con nosotras se involucró mucho en el negocio, y me relaje.

Pensé que esa mala racha ya la habíamos superado.

Pero dura muy poco la felicidad, si que son instantes, y volvió a pasar…

De nuevo viene la pregunta: ¿Cómo lo llevé?

Bueno, hoy día tengo ya casi tres años de haberme separado definitivamente de él, cambie dos veces de ciudad voy por la tercera.

Cerré mi negocio de 16 años, lloré por más de un año todos los días escondida en un rincón para que nadie me viera, volví a vivir con mis papás, pero ahora con dos niñas.

Fui a una consulta con una psicóloga divorciada, pero llegué a la conclusión de que ella estaba más jodida que yo, así que me encerré en mi propia burbuja.

Lo que me sirvió mucho es que no lo vi, no lo veo, no sé nada de él más que lo indispensable a menor escala.

Después de toda la tormenta y de arrastrar a mi familia en mis locuras y angustias entendí que no lo necesito ni a él ni a nadie.

Si me daba miedo el tema del dinero, que yo no pudiera mantener a mis hijas, y la verdad es que, si me las vi cabronas y mucho, después de quitar mi florería, pero mis papás y mis hermanos siempre han estado conmigo y la neta es que económicamente ellos me han echado mucho la mano.

En el camino me encontré a mujeres que estaban en la misma situación que yo, algunas ya con otras familias, otras cargando la pena aún, y otras ya con el pedo superado.

Me pegué mucho a una mujer que conocí aquí donde vivo actualmente que había pasado por algo muy parecido, ella me contuvo mucho, lloraba conmigo, reía conmigo, gritábamos juntas, mentábamos la madre juntas y eso me ayudó mucho.

Hoy día te lo puedo contar sin que me salgan lagrimas de los ojos y sin vergüenza la neta, es más si mi experiencia puede ayudar a otras mujeres a salir de ese rollo estoy dispuesta a hacerlo.

Entiendo perfecto por lo que pasa y lo que se siente, y lo que caga la madre que te digan, pues por pendeja te sientes así, o que den opiniones que no son vividas en carne propia, eso para mí no es válido.

¿Cómo lo llevo? Pues con mucho amor propio, con mucha aceptación de quien soy y quien quiero ser, con las ganas de recuperar a esa mujer que podía con el mundo entero sin un sancho panza.

Lo llevo bien, ya dejo de doler, si me acuerdo a veces y siento feo, pero ya paso, me concentro en mi momento actual y veo a mi alrededor y noto que todo está muy bien.

A final todo pasa…

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