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Dejar salir los sentimientos. Sentir y dejarte sentir es un lujo

dejar salir los sentimientos

Dejar salir los sentimientos, permitirte sentirlos para mi es lujo. Pues eso siento yo, no sé si tú lo sientas igual, pero estamos tan acostumbrados a guardarnos lo que sentimos que a estas alturas de la vida somos re-millonarios sentimentalmente si nos dejamos sentir. A poco no te ha pasado …

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Enanos emprendedores, hijos de mamá emprendedora

enanos emprendedores 4to piso

La cosa se complicó cuando le comenté que se me hacían muchos dibujos (200 tarjetas en cuestión de días) y él, con singular alegría, me dijo que no me preocupara que no estaba regalando su tiempo… lo estaba vendiendo.
Tenía una libreta donde apuntaba los nombres de sus clientes, sus pedidos, su total y los abonos que le iban dando. Después ponía “pagado y entregado”. Todo un enano emprendedor.

Soy una emprendedora del 4to piso

soy una emprendedora del 4to piso

El tiempo me rendía todavía menos que antes. Eran tantas las cosas que tenía que aprender, hacer, implementar que parecía nunca terminar.
Mientras tanto, lidiando con la “bendita crisis” aquello fue un caos en toda la extensión de la palabra. Pasé por estados de euforia total, de emocionarme al máximo cada vez que conseguía algo nuevo de lo que no me creía capaz a estados de depresión excesiva, de no querer saber nada de nada ni de nadie; explotaba a la menor provocación y vivía en un estrés constante.

La “crisis” de los cuarenta, la llegada al 4to piso

la crisis de los cuarenta

Me niego rotundamente a creer que mi vida terminó al cumplir cuarenta años, a creer que empezaré a enfermarme solo porque ya me toca, a vivir en la apatía porque, total, ya no me queda tiempo para hacer nada.
Así que, después de cinco larguísimos años (o eso me ha parecido a mí) acepto que llegué a una etapa más y no a una etapa menos; y me dispongo a vivirla intensamente y a echarle todos los huevos para ser todo lo feliz que merezco ser.

La edad del Chocolate, la Adolescencia

edad del Chocolate

No hacen las cosas por joderme, pobres, ni ellos mismos saben lo qué les pasa ni porque se sienten así. Si los observo detenidamente, me doy cuenta que, a veces, después de una jeta o una mala contestación, se quedan sorprendidos de lo que acaba de pasar.

Hago mi mejor esfuerzo por ser la mejor, no comparada con otras, sino para ellos. Quiero ser la mejor mamá para ellos, para sus necesidades y no para las mías.